Elder L Tom Perry Funeral

Élder L. Tom Perry: Un edificador del reino

“Sé que el único gozo y felicidad duraderos que encontraremos durante nuestra experiencia terrenal vendrán al seguir al Salvador, al obedecer Su ley y guardar Sus mandamientos. Él vive. Ése es mi testimonio a ustedes”1.

El élder L. Tom Perry, quien sirvió como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles desde 1974, falleció el sábado 30 de mayo de 2015. Lo antecedieron en la muerte, su primera esposa, Virginia Lee, en 1974, y la hija de ambos en 1983. Tom y Virginia tuvieron tres hijos; le sobreviven dos de sus hijos y su segunda esposa, Barbara Taylor Dayton, con quien el élder Perry se casó en 1976.

La ciudad estaba totalmente destruida. L. Tom Perry se encontraba entre el primer grupo de infantes de marina que arribó a las costas de Japón tras firmarse el tratado de paz después de la Segunda Guerra Mundial. El entrar en la devastada Nagasaki, relataría más tarde, “fue una de las experiencias más tristes de mi vida”.

Al contemplar la total destrucción ante él, decidió que quería hacer todo lo posible por ayudar. Las fuerzas de ocupación establecieron un cuartel general, empezaron las labores de limpieza y reconstrucción, y ayudaron a enterrar a los muertos. No obstante, Tom y varios otros soldados querían hacer más, por lo que pidieron permiso a su capellán de división para ayudar a reconstruir las capillas cristianas de la zona.

La mayoría de las iglesias habían sido cerradas durante la guerra debido a las restricciones del gobierno. Los pocos edificios que había necesitaban reparaciones desesperadamente. Tom y los demás soldados explicaron que harían las labores de reparación en su tiempo libre. Se les concedió permiso y Tom y los demás se prepararon para trabajar.

“No entendíamos el idioma”, recordó. “Todo lo que podíamos hacer era el trabajo físico de la reparación de los edificios. Encontramos a los clérigos que no habían podido ministrar durante los años de guerra y les instamos a volver al púlpito, y fue una experiencia extraordinaria el ver a esa gente tener la libertad de practicar sus creencias cristianas nuevamente”.

Cuando llegó el momento de abordar el tren para irse de Nagasaki, muchos de los otros soldados comenzaron a burlarse de Tom y de los que habían trabajado en la reconstrucción de capillas. Esos soldados estaban con sus novias y se reían del grupo de Tom por haber perdido su tiempo trabajando con yeso, martillos y clavos.

Entonces sucedió algo que Tom recordaría el resto de su vida. Justo en el punto más intenso de las burlas, aparecieron unos doscientos japoneses cristianos en una loma, no muy lejos de la estación de trenes. Se dirigían hacia la estación mientras cantaban “Con valor marchemos”. El grupo de cristianos presentó obsequios a Tom y a los otros soldados que habían trabajado arduamente para prestarles servicio.

Los cristianos japoneses se alinearon junto a las vías. “Cuando el tren se puso en marcha, estiramos las manos y les tocamos los dedos en despedida”, relató. “No podíamos hablar; sentíamos una gran emoción y estábamos agradecidos de haber podido ayudar, aunque fuera un poco, a restablecer el cristianismo en una nación después de la guerra”2.

El élder L. Tom Perry fue un edificador toda su vida. En ocasiones, eso implicó levantar una capilla de entre los escombros y, en otras, levantar un alma o una nación necesitada de su abundante optimismo, entusiasmo y poder espiritual.

Adondequiera que iba, el élder Perry dejaba las cosas más fuertes de lo que estaban antes de su llegada.

Nació de buenos padres

Lowel Tom Perry nació el 5 de agosto de 1922 en Logan, Utah, EE. UU. Sus padres fueron Leslie Thomas y Nora Sonne Perry. Era uno de los seis hijos de la familia. Los padres de Tom amaban el Evangelio y lo enseñaban en su hogar en cada oportunidad que tenían. El haber sido criado en rectitud fue una fuente de fortaleza a lo largo de la vida del élder Perry.

En el primer discurso que pronunció en una conferencia general en calidad de apóstol, dijo lo siguiente sobre su infancia: “Cada mañana no sólo nos vestíamos con impermeables, sombreros y botas para protegernos de las inclemencias del tiempo, sino que además, nuestros padres nos vestían con la armadura de Dios. Cuando nos arrodillábamos para orar y escuchábamos a nuestro padre, que poseía el sacerdocio, volcar su alma al Señor e implorar protección para su familia contra los dardos de fuego del maligno, se añadía una capa más de protección a nuestro escudo de fe. Al mismo tiempo que nuestro escudo se fortalecía, el de ellos siempre estaba a la mano, porque ellos estaban a nuestra disposición y nosotros los sabíamos”3.

Arriba: El joven Tom Perry (fila de atrás, a la izquierda) con sus padres, hermanos y hermanas. El élder Perry dijo que siempre recordó la formación espiritual que sus padres le brindaron cuando era un niño. Arriba: Foto de un anuario tomada en el Colegio Agrícola del Estado de Utah después de la guerra.

Desde temprana edad, a Tom se le enseñó a trabajar arduamente. Participaba en los quehaceres del hogar, incluso los de cultivar y cuidar de un enorme huerto. “Cuán agradecido estoy de haber tenido un padre que tuvo la paciencia de enseñarme el arte de la horticultura”, dijo él. “A nuestra familia se le enseñó no solamente el arte de almacenar y utilizar alternativamente los víveres almacenados, sino también la forma de producir y reemplazar las frutas y legumbres necesarias para poder llenar las botellas vacías otra vez”4.

Su madre fue una gran instructora en el hogar y en cada oportunidad que se le presentaba enseñaba a sus hijos las verdades del Evangelio y las seculares, incluso mientras hacían los quehaceres. “La enseñanza era algo innato en ella y era mucho más exigente con nosotros que nuestros maestros de la escuela o de la Iglesia”5.

Por la noche, se quedaba de pie afuera del cuarto un buen rato a fin de asegurarse de que sus hijos ofrecieran sus oraciones.

El élder Perry dijo lo siguiente de su madre: “[Ella] reconocía que a los padres les es confiado educar a sus hijos y, en última instancia, que los padres deben asegurarse de que a sus hijos se les enseñe lo que su Padre Celestial desea que aprendan”6.

Un líder en el reino

A lo largo de su vida, el élder Perry prestó servicio en varios llamamientos de liderazgo. Sirvió en dos obispados; en un sumo consejo de estaca; como segundo consejero de la presidencia de la Estaca American River, California; como presidente de misión de estaca; como asistente especial del presidente de la Misión Estados del Este (donde dedicó varias horas de trabajo en el pabellón de la Iglesia de la Feria Mundial de Nueva York de 1964 a 1965); como segundo consejero de la presidencia de la Estaca Boston, Massachusetts; y como presidente de esa misma estaca. En 1972 fue llamado como Ayudante de los Doce y en 1974 como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.

El élder Perry predicaba y vivía con un profundo poder espiritual y con entusiasmo. Su voz potente hacía eco en el corazón de la audiencia incluso tiempo después de que terminaba de hablar en el púlpito.

El élder Perry (derecha) disfruta de un momento con tres de sus hermanos del Cuórum de los Doce Apóstoles —los élderes D. Todd Christofferson,Quentin L. Cook y Neil L. Andersen— en la conferencia general.

El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo lo siguiente: “El élder L. Tom Perry testificaba con poder acerca de Jesucristo. Conocía al Salvador, amaba al Salvador y testificaba con poder de la divinidad del Salvador”7.

Un hombre de familia

Tom vio por primera vez a su esposa Virginia Lee cuando estaba tomando la asistencia en una reunión de líderes de estaca. Más tarde contaría que no tuvo problema para contar a los hombres jóvenes, pero a la hora de contar a las jovencitas, sus destrezas matemáticas se bloquearon. “De repente, mis ojos encontraron a una encantadora y hermosa joven, y perdí totalmente la capacidad para contar”.

En ese entonces, Tom asistía al Colegio Agrícola del Estado de Utah (hoy la Universidad del Estado de Utah) y estaba muy ocupado; no obstante, su noviazgo con Virginia Lee pasó a ser una prioridad8.

Ocho meses después de haberse conocido, L. Tom Perry y Virginia Lee se casaron en el Templo de Logan, Utah. Juntos tuvieron tres hijos.

El tiempo con la familia era de suma importancia para Tom. Siempre se tomaba el tiempo para celebrar cumpleaños, vacaciones en familia, tradiciones familiares y otras ocasiones importantes.

En cuanto a eso, hay una experiencia que le dejó una impresión duradera. Cuando Tom y su familia se mudaron a la costa este de Estados Unidos por cuestiones de trabajo, comenzaron a buscar una casa que estuviera cerca del lugar donde él trabajaba. A medida que siguieron buscando casa, comenzaron a buscar cada vez más lejos del trabajo. Tiempo después encontraron una que a toda la familia le encantó. Era una casa hermosa de una planta en los bosques de Connecticut. La prueba final era tomar el tiempo de ida y vuelta al trabajo. Tom volvió a casa desalentado. El recorrido le llevaba una hora y media de ida y otro tanto de regreso.

Entonces planteó el problema a la familia y les dijo que escogieran entre tener la casa o al padre. La respuesta de ellos lo sorprendió. “Nos quedamos con la casa”, dijeron, “porque tú no pasas mucho tiempo con nosotros de todas maneras”.

Ése fue un momento decisivo para Tom. “Era preciso que me arrepintiera de inmediato”, dijo. “Mis hijos necesitaban a su padre en casa más tiempo”. Tomó esa lección con mucha seriedad. “Cambié mis hábitos de trabajo a fin de pasar más tiempo con mi familia”9.

Al igual que muchas otras metas que logró en su vida, Tom cumplió la meta de mantener junta a su familia con gran éxito. “Cuando era chico, era muy divertido estar con mi padre”, dijo Lee Perry, hijo del élder Perry. “Nos mantenía activos y deseaba ser parte de nuestra vida. Siempre supimos que él nos amaba”10.

Tom y Virginia Perry criaron a sus hijos en rectitud y amor. El 14 de diciembre de 1974, solamente ocho meses después de haber sido llamado como apóstol, el élder Perry perdió a su esposa en una batalla contra el cáncer que había durado cinco años. “Ahora ella está sana otra vez y estoy seguro de que el paraíso es un lugar más alegre porque ella está ahí”, dijo él en un homenaje que le rindió a su esposa11.

El 28 de abril de 1976, el élder Perry se casó con Barbara Taylor Dayton en el Templo de Salt Lake. El élder y la hermana Perry viajaron juntos alrededor del mundo predicando y enseñando codo a codo.

A lo largo de su ministerio, el élder Perry habló con frecuencia de la forma en que se crió, de su familia y de la necesidad de que la familia permanezca fuerte y unida. El tema le importaba tanto que en varias ocasiones habló directamente a los miembros de su familia como parte de sus discursos de la conferencia general12.

Un próspero hombre de negocios

Durante su larga vida, L. Tom Perry tuvo el talento de aplicar los conocimientos y el entendimiento que tenía de un aspecto de su vida a otros. Después de algunos años de su primer matrimonio, se le extendió el llamamiento de segundo consejero en un obispado. Eso fue en un momento de su vida profesional en el que Tom no podía imaginar cómo incorporaría esa responsabilidad en su horario; apenas tenía tiempo para dormir lo suficiente13.

No obstante, no dudó en aceptarlo. Unas de las primeras habilidades que aprendió en el nuevo obispado fueron las de delegar y organizar. Aplicó esos principios a los negocios y pronto tuvo más tiempo para dedicarlo al trabajo y al hogar. En última instancia, esos conocimientos impulsaron a Tom para alcanzar los niveles superiores de administración de su carrera en el sector de las ventas al por menor.

Otra ocasión en la que la capacitación que recibió en la Iglesia le sirvió de ayuda fue justo después de aceptar un empleo con una importante empresa de Nueva York. Entre sus nuevas responsabilidades tenía que hacer presentaciones de presupuesto a una mesa directiva que era bastante exigente.

Sintiéndose intimidado en un principio por la asignación, Tom fue al salón donde haría la presentación. En ella observó que una gran sección de la pared estaba cubierta con franela, probablemente por motivos de acústica. “Al mirar esa gran pieza de franela, pensé en mi maestra de la Primaria que enseñaba con la ayuda del franelógrafo”.

Tom mandó a pedir papel con reverso de franela y en él preparó varias proyecciones de su presentación. Los miembros de la mesa directiva quedaron fascinados durante la reunión. “La presentación pareció ser muy eficaz y cuando terminó, me felicitaron, gracias a mi maestra de la Primaria”, aseguró14.

A pesar de su éxito laboral, Tom nunca permitió que su ocupación afectara su integridad ni sus valores. Durante una etapa de su carrera, su jefe le invitaba a asistir a diversas cenas de negocios y a la hora de los aperitivos que las precedían. Como no quería que lo vieran con nada que pareciera una bebida alcohólica en esas reuniones, Tom pronto empezó a llevar en la mano un vaso de leche.

“Al pasar el tiempo, vi con asombro que varios de mis colegas también se servían leche durante la hora que pasábamos juntos”, dijo él. “Descubrí… que el ser diferente en el mundo suscitó interesantes reacciones en los demás. La obediencia a la ley de Dios siempre acarrea Sus bendiciones”15.

Un patriota

L. Tom Perry sirvió como misionero de tiempo completo en la Misión Estados del Norte durante la época de la Segunda Guerra Mundial. Cuando le quedaba un mes para volver a casa de la misión, se alistó en la Infantería de Marina.

Sirvió a su país con honor y regresó a casa con un espíritu aún más patriota que antes. En noviembre de 2013, el élder y la hermana Perry fueron invitados de honor en el aniversario número 238 de la Infantería de Marina. En ese evento dijo: “Me gustaría decir que siempre he estado orgulloso del tiempo que serví en la Infantería de Marina”16.

Cuando tenía poco tiempo de apóstol, el élder Perry fue invitado a Washington, D.C. para participar en una reunión de líderes religiosos con el fin de analizar maneras de incluir a las congregaciones en la celebración del bicentenario de Estados Unidos. En un principio el élder Perry estaba encantado, ya que tenía el deseo de que las iglesias unieran su voz de gratitud hacia Dios por dirigir y proteger con Su mano la fundación del país.

Para su sorpresa, el grupo no estaba dispuesto a hacer una declaración de esa naturaleza. Estaba prohibido hacer cualquier referencia al Señor, nuestro Dios, debido a que no deseaban ofender a los ateos. El élder Perry se sintió muy triste con la decisión. Sin embargo, en la conferencia general dio su solemne testimonio de las verdades que la colectividad de líderes religiosos no quiso decir en Washington. “Proclamaré mi firme convicción de que la base de todo gobierno recto son las leyes que se han recibido del Señor para guiar y dirigir las actividades del hombre. Un gobierno recto recibe dirección del Señor”17.

El élder Perry fue un patriota toda su vida.

Un amigo de todos

Arriba: El élder Perry en su oficina a la edad de 89 años. A la derecha: Siempre rápido para sonreír, el élder Perry hacía amigos dondequiera que iba. Aquí saluda a un asistente a la cena de Premios Humanitarios 2014, en la que él y su esposa, Barbara, fueron homenajeados como personajes humanitarios por los Servicios de la Comunidad Católica de Utah.

Abajo: Fotografía cortesía de Deseret News.

El élder Perry hacía amigos dondequiera que iba. En un relato de su vida se demuestra la habilidad que tenía para hacer amistades prácticamente en cualquier entorno. Después de mudarse a Nueva York con su familia por cuestiones de trabajo, observó que la gente se aislaba en sí misma en las calles y en el metro.

Más tarde recordaría: “En mis adentros decía: ¡qué gente tan poco amistosa!”. Esa conducta contrastaba con lo cálida y sociable que era la gente de la ciudad de California que acababan de dejar. Se sentía tan desalentado por la falta de calidez y cortesía de la gente que lo rodeaba que se sintió tentado a regresar con su familia a California. Su esposa le preguntó si ya había intentado hacer algo para cambiar la situación. No lo había hecho. Entonces ella le dijo: “¿Por qué no lo intentas y a ver qué sucede?”.

Tom ideó un plan en su recorrido al trabajo para conocer a alguien. En la estación donde tomaba el metro observó a un hombre que seguía la misma rutina todas las mañanas. Llegaba a la misma hora, compraba el periódico, se paraba en el mismo lugar en la plataforma del tren y se sentaba en el mismo asiento todos los días sin variar.

Tom quiso alterar las cosas y ver si podía entablar una amistad. Un día llegó temprano y se paró en el lugar favorito de ese hombre. Luego se sentó en su asiento de preferencia en el metro. Al cabo de dos días de hacer eso, Tom llegó y se dio cuenta de que el hombre había llegado más temprano de lo normal para reclamar su lugar en la plataforma. El hombre le hizo una pequeña mueca a Tom, quien luego se le acercó y comenzó a reír al explicarle lo que había estado haciendo.

“Él pensó que eso era lo más interesante que jamás había oído”, dijo el élder Perry. Ambos subieron al tren y viajaron juntos. Pronto llegaron a ser grandes amigos. Todas las mañanas era una carrera para ver quién llegaba primero a la plataforma. Al poco tiempo la carrera ya era de tres, luego de cuatro, luego de diez personas que se apresuraban afablemente para reclamar para sí el preciado lugar.

“Eso dio vida a todo el andén”, dijo el élder Perry. A lo largo del proceso, todos los participantes se hicieron amigos. Una Navidad, como diez de ellos cantaron juntos villancicos en el andén. “Cultivé algunas de las mejores amistades que he tenido”18.

Siempre un edificador

Arriba: El élder Perry y su esposa aplican mortero a la piedra angular del Templo de Brigham City, Utah. Arriba a la derecha: El élder L. Tom Perry (a la derecha) de misionero con su compañero, el élder Wayne Parkin, en la Misión Estados del Norte, Estados Unidos. Derecha: El joven Tom Perry como infante de marina recién alistado.

Centro a la derecha: Fotografía por Scott Winterton, Deseret News.

En la Conferencia General de octubre de 1986, el élder Perry contó un relato de su infancia en el que dejó entrever un aspecto importante de su vida. Cuando él tenía siete años, su padre estaba remodelando la casa. Tom tenía la responsabilidad de sacar los clavos de los postes de madera viejos y luego enderezarlos. A pesar de que era una labor difícil, sentía satisfacción al completar su tarea diaria.

A lo largo de los años, el élder Perry terminó varios proyectos de construcción, desde la remodelación de capillas hasta la construcción de edificios nuevos de la Iglesia. Las lecciones que aprendió de niño enderezando clavos parecieron manifestarse en la manera en que vivió la vida en lo sucesivo, dentro y fuera del terreno de la construcción.

Él dijo: “Existe verdadera satisfacción después de terminar una tarea, especialmente cuando es el mejor trabajo que somos capaces de hacer”19.

El élder Perry nunca hizo algo que no fuera su mejor esfuerzo. Edificó, enseñó, sirvió y testificó; y todo lo hacía lo mejor que podía. Fue un verdadero edificador del reino.

“El evangelio de Jesucristo es verdadero”, dijo él. “Se ha restaurado para bendecir nuestra vida en estos últimos días; abarca todas las verdades, los principios y las ordenanzas comprendidas en el gran plan de felicidad de nuestro Padre Celestial, que es un plan para que nosotros regresemos a vivir con Él en los reinos eternos del más allá. Les testifico que el evangelio de Jesucristo es Su medio divino para que afrontemos nuestro glorioso futuro”20.

Homenajes al élder L. Tom Perry durante su funeral

5 de junio de 2015, Tabernáculo de Salt Lake

“[Mi hermana] Linda Gay y yo… deseamos expresar nuestro agradecimiento a la hermana Barbara Perry por ser la compañera fiel de nuestro padre por más de treinta y nueve años, y de manera especial por el cuidado que ella le ha proporcionado este último año… Barbara, reconocemos la gran pérdida que has tenido, una pérdida amplificada porque tu dedicación a tu esposo fue tan completa…

“Cada día de [la vida del élder Perry] fue maravilloso para él. Disfrutó de la vida con dedicación y energía. Él participó tan completamente en todo lo que hizo que se olvidó hasta muy entrado en años que era necesario aminorar la velocidad… Vivió su vida en plenitud, una vida de devoción a Dios, a la familia y a la nación”.

Lee T. Perry, hijo del élder Perry

“El élder Perry, por naturaleza, siempre esperaba ver las cosas avanzar. Parecía tener poca paciencia si el tiempo no era productivo. Siempre enseñó, animó e inspiró a todas las Autoridades Generales a hacer más, a hacerlo mejor y más rápido para bendecir la vida de todo miembro de la Iglesia…

“El élder Perry afrontó dificultades personales, pero mediante su optimismo inquebrantable y su fe en el plan eterno de Dios, con frecuencia declaraba: ‘Nunca en la vida he tenido un mal día’…

“Tres días antes de su fallecimiento, el élder Dallin H. Oaks y yo fuimos a visitar al élder Perry y a la hermana Perry… Como siempre, el élder Perry habló del amor que sentía por los miembros de la Iglesia y su gran ansiedad y preocupación por el bienestar espiritual de ellos. Él dijo: ‘Jesús es el Cristo, el Salvador del mundo. Todo depende de Él. Debemos encontrar una manera de permanecer cerca de Él; si no podemos, no hay mucha esperanza. Eso es lo que necesitamos; podemos infundir en las estacas de Sion un fuerte amor por el Evangelio’”.

Élder M. Russell Ballard del Cuórum de los Doce Apóstoles

“L. Tom Perry fue un hermano mayor para todos los más nuevos que fuimos llamados al Cuórum de los Doce…

“El élder Perry dejaba una maravillosa impresión en todo aquel que conocía. Como uno de sus amigos católicos dijo, ‘su bondad era obvia… Causaba una gran impresión en uno, solo por ser el gran hombre espiritual que era’.

“Otra prominente personalidad nacional que no es miembro de la Iglesia escribió: ‘El élder Perry fue una inspiración para mí. Hace cuatro años visitó mis oficinas en Nueva York. Me impresionó la increíble vitalidad de ese hombre. Era amigable, claro y directo, ¡muy directo! ¡Me sentí inspirado! Estoy seguro que el élder Perry causó una impresión en miles de personas durante el transcurso de su vida’”.

Élder Dallin H. Oaks, del Cuórum de los Doce Apóstoles

“[El élder Perry] era una persona que respondía de buena gana a cualquier asignación y en quien todos teníamos plena confianza. Habiendo sido bendecido con una fe perdurable, una actitud optimista y un espíritu caritativo, Tom personificó las palabras del apóstol Pablo: ‘Sé ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y en pureza’ (1 Timoteo 4:12)… “Tom

Perry combinó una mente sagaz con un corazón lleno de fe para obrar maravillas con sus palabras. Su estilo era inconfundible, se le dotó con una voz intensa y resonante con la que proclamó la palabra de Dios en su país como en el extranjero todos los días de su vida. Todos los que oyeron su voz y aquellos que leyeron sus palabras fácilmente pudieron ver en él a un intrépido defensor y testigo de la verdad…

“Junto con su fe, dedicación y energía, Tom Perry fue uno de los hombres más bondadosos, considerados y corteses que he conocido…

“Les declaro, mis hermanos y hermanas, que en la armadura de L. Tom Perry no había ni un punto débil; no había malicia en su alma; no había falla en su carácter. Él amaba al Señor con todo su corazón y alma, y le sirvió con toda su fuerza hasta el fin de su vida terrenal…

“Nacido en Logan, Utah, Tom respondió al llamado de su patria al prestar servicio como infante de marina durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo una carrera profesional sumamente distinguida y sirvió de manera capaz en todo puesto de la Iglesia al que fue llamado…

“Su servicio en la obra del Señor ha sido ejemplar y sin falla…

“Su espíritu se ha ido a casa a ese Dios que le dio vida. Su registro es conocido en los cielos, y allí producirá su tesoro de buenas obras y fiel servicio…

“Adondequiera que vaya en este hermoso mundo, siempre me acompañará una parte de este atesorado amigo”.

Presidente Thomas S. Monson

Enseñanzas selectas

El matrimonio y la familia: “Creemos que las familias tradicionales fuertes no sólo son la unidad básica de una sociedad estable, de una economía estable y de una cultura de valores estable, sino que también son la unidad básica de la eternidad y del reino y el gobierno de Dios” (“Por qué son importantes el matrimonio y la familia—En todo el mundo”, Liahona, mayo de 2015, pág. 41).

La enseñanza en el hogar: “La enseñanza en el hogar es cada vez más importante en el mundo actual, donde la influencia del adversario está tan extendida y donde él ataca, intenta corroer y destruir la base misma de nuestra sociedad: la familia. Los padres deben tomar la resolución de que la enseñanza en el hogar es la responsabilidad más importante y sagrada” (Véase “Las madres enseñan a los hijos en el hogar”, Liahona, mayo de 2010, pág. 30).

El patriotismo: “Como miembros de la Iglesia, vivimos bajo la bandera de diversos países. ¡Cuán importante es que comprendamos cuál es nuestro lugar y posición en los varios países en que vivimos! Tenemos que conocer la historia, el patrimonio y las leyes de los países que nos gobiernan. En los países que nos otorgan el derecho de participar en los asuntos del gobierno, debemos utilizar nuestro libre albedrío y tomar parte activa en la causa de apoyar y defender los principios de la verdad, la justicia y la libertad” (Véase “Una celebración conmemorativa”, Liahona, enero de 1988, pág. 70).

La obediencia: “En un mundo en que falla la brújula moral de la sociedad, el evangelio restaurado de Jesucristo nunca flaquea, ni tampoco deben hacerlo sus estacas y barrios, ni sus familias ni los miembros en forma individual. No debemos escoger qué mandamientos creemos que son importantes guardar, sino reconocer todos los mandamientos de Dios. Debemos ser firmes y constantes, y tener confianza perfecta en la uniformidad del Señor y confianza perfecta en Sus promesas” (“La obediencia a la ley es libertad” Liahona, mayo de 2013, pág. 88).

La Restauración: “Nuestro mensaje es singular. Declaramos al mundo que la plenitud del evangelio de Jesucristo se ha restaurado en la tierra. Declaramos con firmeza que las llaves del sacerdocio han sido restauradas al hombre, con el poder para sellar en la tierra y en los cielos. Las ordenanzas de salvación que pronunció el Señor como requisito para entrar en la vida eterna con Él ahora las pueden llevar a cabo con poder vinculante aquellos que ejercen dignamente el poder de Su santo sacerdocio. Declaramos al mundo que éste es el día al que se refirieron los profetas bíblicos como los últimos días; es la época final, justo antes de la segunda venida de Jesucristo para gobernar y reinar sobre la tierra” (“El mensaje de la Restauración”, Liahona, mayo de 2007, pág. 88).

La sencillez: “En nuestra búsqueda por aliviar las tensiones de la vida, ruego que sinceramente busquemos las maneras de simplificar la nuestra. Que acatemos el consejo y la dirección inspirados que nos ha dado el Señor en el gran plan de felicidad. Que seamos dignos de tener la compañía del Espíritu Santo y que sigamos la guía del Espíritu al navegar por este trayecto terrenal” (Véase “Hágase con sencillez”, Liahona, noviembre de 2008, pág. 10).

Testimonio de Jesucristo: “[Jesucristo] es la parte central del plan eterno del Padre, el Salvador que fue presentado como rescate por la humanidad” (Véase “El plan de salvación”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 71).

Notas

1. Véase de L. Tom Perry, “Testigos especiales de Cristo”, Liahona, abril de 2001, pág. 11.
2. Véase de L. Tom Perry, “Testigos especiales de Cristo”, Liahona, abril de 2001, pág. 11.
3. Véase de L. Tom Perry, “Construid vuestro escudo de fe”, Liahona, mayo de 1974, pág. 38.
4. L. Tom Perry, “The Need to Teach Personal and Family Preparedness”, Ensign, mayo de 1981, pág. 88.
5. L. Tom Perry, “Las madres enseñan a los hijos en el hogar”, Liahona, mayo de 2010, pág. 30.
6. L. Tom Perry, “Las madres enseñan a los hijos en el hogar”, pág. 30.
7. Entrevista con el élder Quentin L. Cook, 5 de mayo de 2015.
8. Véase de Lee Tom Perry, L. Tom Perry, An Uncommon Life: Years of Preparation, 1922–1976, 2013, pág. 146.
9. L. Tom Perry, “Llamados por Dios”, Liahona, noviembre de 2002, pág. 9.
10. Entrevista con Lee Tom Perry, 5 de mayo de 2015.
11. L. Tom Perry, “Un tributo”, Discursos de conferencias generales, 1973-1975, pág. 258.
12. Véanse, por ejemplo, sus discursos de la Conferencia General de abril de 1982 y de octubre de 1985.
13. Véase de Lee Tom Perry, L. Tom Perry, An Uncommon Life, pág. 194.
14. Véase de L. Tom Perry, “Enséñenles la palabra de Dios con toda diligencia”, Liahona, julio de 1999, págs. 8–9.
15. L. Tom Perry, “En el mundo”, Liahona, julio de 1988, pág. 15.
16. En Gerry Avant, “Elder Perry Honored for Service in U.S. Marine Corps”, LDS.org.
17. L. Tom Perry, “For the Time Will Come When They Will Not Endure Sound Doctrine”, Ensign, noviembre de 1975, pág. 86.
18. L. Tom Perry, en “Elder and Sister Perry” Conversations (episodio 4), mormonchannel.org.
19. Véase de L. Tom Perry, “El gozo del trabajo honrado”, Liahona, enero de 1987, págs. 60, 62.
20. L. Tom Perry, “La forma que se tenía en el pasado de enfrentar el futuro”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 76.

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10 respuestas a Elder L Tom Perry Funeral

  1. Balbina Ricarte dijo:

    Estoy triste por mi …no podre verlo por un tiempo. …pero feliz por el Elder Perry que ya está entre los santos apostoles que sirvieron con honor y lealtad al Rey. Lo extrañare !!!!

  2. delia dominguez morales dijo:

    Padre celestial se ha cumplido tu voluntad. El hno ha cumplido en la tierra en verdad se que tu premiaras y reconoceras en tu reino. Amen

  3. Joel D. Coronado dijo:

    Realmente se le extrañará, un gran líder. Ahora trabaja detrás del velo.

  4. YENI CAROLINA ANDRES RODRIGUEZ dijo:

    SIENTO UN PROFUNDO AGRADECIMIENTO POR HABER DISFRUTADO DE LA BENDICION DE CONOCERLE POR MEDIO DE SUS DISCURSOS Y GOZAR DE SU HERMOSO ESPIRITU Y GOZAR DE PODER ESCUCHAR Y VER UN APOSTOL DEL SEÑOR¡¡¡¡¡EXTRAÑARE SUS DISCURSOS Y SU HERMOSA SONRISA!!!!!!!!

  5. rosendo osmín martínez dijo:

    es un sentimiento de dolor y gozo a la vez, dolor por que se fue un gran Apóstol y gozo porque sabemos que resucitará para recibir su galardón de su Dios.

  6. yolanda vazquez dijo:

    Es el dolor y sentimiento profundo ,pero el dejo lo mejor en esta vida ,amor sentimientos fue un gran Apostol sabemos que nos encontraremos en la gloria de Dios si llegamos aser tan humildes como el gracias Elder Perry apostol del Senor

  7. monica veron dijo:

    he disfrutado ,sus discursos,sus enseñanzas,tan amenas,siempre sobre la familia,he aprendido mucho ,s eque el señor lo necesitaba alla
    monica veron@gmail.com

  8. juan guillermo lopez ramirez dijo:

    grasias elder perry por sus consejos mi familia y yo lo vamos ha extrañar

  9. Angeles dijo:

    Me llena de tristeza por un lado porque no lo podremos tener mas presente , pero de esperanza al saberle dedicado aun ahora al lado del señor en otro lugar aun predicando, le volveremos a ver lo se.

  10. RAMON MARTINEZ dijo:

    ESTOY AGRADECIDO DE HABERLE CONOCIDO PERSONALMENTE, POR HABER COMPARTIDO CON EL MI TESTIMONIO. SE QUE ENTRE PROFETAS YA DEBE ESTAR.

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