EN EL SENDERO CORRECTO

TIEMPO PARA COMPARTIR                                                                                      Febrero 2000

por Ann Jamison

“Y cualquiera que crea en mí, y sea bautizado, éste será salvo; y son ellos los que heredarán el reino de Dios” (3 Nefi 11:33).

¿Has hecho alguna vez un viaje largo? ¿Cómo supiste en qué dirección debías ir? ¿Te guiaste por un mapa? ¿Seguiste las señales de tráfico?

Todos nos encontramos en un viaje muy importante, un viaje al reino celestial, en donde podemos vivir con nuestro Padre Celestial y con Jesucristo. Nuestro Padre Celestial nos ha dado un “mapa” para guiarnos en nuestro viaje, el cual es el Evangelio de Jesucristo. Los mandamientos del Señor son como las señales de tráfico a lo largo del sendero.

El plan de nuestro Padre Celestial hace posible que cada uno de nosotros venga a la tierra a obtener un cuerpo, aprenda a obedecer Sus mandamientos y siga el ejemplo de Su Hijo Jesucristo.

Cuando nos bautizamos, entramos por la puerta del camino que conduce hacia nuestro Padre Celestial. Sin pasar por la puerta del bautismo, no podríamos seguir el sendero hacia el reino celestial. Después de que somos bautizados, recibimos el don del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos ayuda a escoger lo bueno y a permanecer en el sendero. (Véase 2 Nefi 31:17-18).

Incluso Jesús, que era perfecto, fue bautizado (véase Mateo 3:16-17). Su bautismo demostró que Él era obediente. Nuestro Padre Celestial está complacido cuando somos bautizados porque de ese modo estamos siguiendo el ejemplo de Jesucristo y nos encontramos en el sendero que nos lleva otra vez a Él.

Al viajar por los senderos de la mortalidad, debemos prestar cuidadosa atención a las señales de tráfico que nos indican cuándo debemos doblar una esquina, detenernos y seguir adelante con mucho cuidado. Algunas de las “señales de tráfico” que se relacionan con el Evangelio y que son importantes comprenden el orar a diario, estudiar las Escrituras, seguir al profeta viviente, recordar al Salvador, pagar diezmos, tratar a los demás con bondad y obedecer a nuestros padres. El guardar esos mandamientos nos ayudará a permanecer en el sendero que lleva al reino celestial.

Cuando somos bautizados, nos encontramos en el sendero correcto, el sendero que conduce a nuestro hogar celestial.

Instrucciones

Descubre algunas de las “señales de tráfico del Evangelio” al buscar cada una de las referencias que se encuentran en la página 5. Rellena los espacios en blanco de cada una de las señales de tráfico a fin de encontrar algunos de los mandamientos que te ayudarán a permanecer en el sendero que conduce al reino celestial. Al estudiar las Escrituras, busca otras señales de tráfico del Evangelio. Tal vez podrías dibujar un pequeño símbolo de una señal de tráfico en el margen de los pasajes de Escritura que encuentres.

Ideas del Tiempo para Compartir

1. Recuerde a los niños que el bautismo es un paso importante a lo largo del sendero que conduce al reino celestial. Divida los niños en grupos pequeños y dé a cada grupo una o dos de las siguientes referencias de pasajes de las Escrituras. Pida a cada grupo que identifique algunas de las “señales de tráfico” que se encuentran en los pasajes, las cuales nos sirven para permanecer en el sendero que conduce al reino celestial. Los niños podrían marcar las señales en sus propios ejemplares de las Escrituras. A medida que vayan identificando las señales de tráfico, canten una canción de “Canta conmigo” acerca de ese principio. Referencias de los pasajes de las Escrituras: Alma 32:27 (ejercitar la fe); Alma 5:50 (arrepentirse); Mateo 6:14-15 (perdonar); 2 Nefi 31:5 (ser bautizado); D. y C. 8:2 (escuchar al Espíritu Santo); 2 Nefi 4:15 (escudriñar las Escrituras); D. y C. 124:45 (seguir a los profetas); Juan 13:34-35 (amarse unos a otros).

2. Explique que la vida y las enseñanzas del Salvador nos proporcionan ejemplos maravillosos que llevar a la práctica. Pida a cada una de las clases que dramatice en pantomima un relato o una enseñanza de Jesús. Posibles opciones: Marcos 1:35 (oración); Mateo 3:13-17 (bautismo); Juan 13:34-35 (amar a los demás); Marcos 12:41-44 (la ofrenda de la viuda); Lucas 8:4-15 (la parábola del sembrador); Lucas 10:29—37 (el buen Samaritano). Pida que en cada presentación los demás niños identifiquen el ejemplo que debemos seguir. Analicen las formas en que pueden llevar ese ejemplo a la práctica. Canten “Cuando Jesús se bautizó” (Sección de los Niños, septiembre de 1997, pág. 5). □

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